Descripción
La Carta a los Filipenses se escribe, desde la situación de humillación que experimenta su autor en la prisión, aunque la carta no la refleja de manera predominante. Antes bien, asegura la firme esperanza de la exaltación futura de Pablo y el gozo permanente que le produce dicha esperanza, considerando su situación desde la perspectiva de Cristo, quien se humilló a sí mismo hasta la muerte en la cruz, pero que fue exaltado hasta lo sumo sobre todo poder que se nombra en el cielo, en la tierra y en los poderes infernales.
Un verdadero desafío a la fe moderna que se aferra a lo terreno como meta y se niega a humillarse y a asumir el presente en todas sus facetas, como el punto de partida de la exaltación eterna a la que estamos llamados todos los creyentes en Cristo Jesús y que debiera inundarnos de gozo y esperanza en toda circunstancia, especialmente en la adversidad.





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