Quienes por alguna razón se han apartado de la congregación e incluso de Dios, necesitan escuchar que el Padre no los ha perdido de vista, que le duele verlos vagar por el desierto de su extravío y que aguarda el regreso de sus hijos.

«… me ocuparé de mis ovejas y las rescataré de todos los lugares donde, en un día oscuro y de nubarrones, se han dispersado.»
Ezequiel 34:12

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